Una separación o divorcio nunca debería suponer la pérdida del vínculo entre un padre o una madre y sus hijos. Sin embargo, en algunos casos, una de las partes impide el contacto sin justificación legal, afectando no solo al adulto, sino también al bienestar emocional del menor.

En MGP Abogados vemos con frecuencia cómo algunas personas intentan cortar la relación entre sus hijos y el otro progenitor, sin resolución judicial ni causa real que lo respalde. Y aunque cueste, eso se puede (y se debe) defender.

El contacto con los hijos no se puede limitar de forma unilateral

La custodia, el régimen de visitas y el tiempo que cada progenitor pasa con sus hijos deben estar regulados por un convenio aprobado judicialmente o por una sentencia. Si no hay una resolución que suspenda ese derecho, ninguno de los dos puede limitar unilateralmente el contacto del otro con los menores. Hacerlo supone un incumplimiento legal y puede tener consecuencias.

Cuándo puede suspenderse legalmente el régimen de visitas

La suspensión del régimen de visitas solo puede acordarla un juez y siempre debe estar basada en causas objetivas y justificadas. No es una decisión automática ni puede adoptarse de forma unilateral por uno de los progenitores. Para que se limite o suspenda el contacto con los menores, debe existir un riesgo real para su bienestar.

Normalmente, estas situaciones se dan en casos de violencia física o psicológica hacia el menor o hacia el otro progenitor, cuando existe un abandono o desinterés prolongado en el cuidado de los hijos, o cuando concurren adicciones graves o trastornos que puedan poner en peligro su seguridad. También pueden tenerse en cuenta los incumplimientos reiterados de las obligaciones parentales, siempre que estén debidamente acreditados.

Incluso en estos supuestos, la suspensión del régimen de visitas no se aplica de forma automática. El juez debe valorar las pruebas aportadas, los informes técnicos disponibles y, sobre todo, el interés superior del menor, que es el criterio que prevalece en cualquier decisión judicial relacionada con hijos.

Qué hacer si se está incumpliendo el régimen de visitas

Si uno de los progenitores te impide ver a tus hijos sin una causa justificada, lo más importante es actuar con rapidez y con asesoramiento legal desde el primer momento. Si ya existe un régimen de visitas aprobado judicialmente y se está incumpliendo, es posible solicitar su ejecución ante el juzgado para que se restablezca el contacto. En situaciones donde el conflicto ha empeorado o se están produciendo vulneraciones graves de los derechos del menor o del progenitor, también cabe la posibilidad de presentar una demanda para modificar las medidas previamente acordadas.

En casos donde aún no existe un régimen establecido, o si la situación es especialmente tensa pero se considera que puede reconducirse, puede valorarse la mediación familiar como vía para retomar el diálogo y alcanzar un acuerdo. Y si no es viable esa vía, se puede acudir al juzgado para solicitar medidas provisionales que regulen el contacto de forma inmediata.

Sea cual sea la vía que se elija, hay algo que siempre conviene hacer: documentarlo todo. Guardar mensajes, registrar intentos de contacto, anotar cancelaciones injustificadas o cualquier otro indicio de que se está limitando la relación con los hijos sin base legal es clave para que un juez pueda valorar adecuadamente la situación.

Las consecuencias emocionales para los menores

Los niños también sufren cuando se rompe el contacto con uno de sus progenitores sin explicación. A largo plazo, esto puede tener consecuencias emocionales importantes, y en algunos casos incluso ser considerado una forma de manipulación o interferencia parental.

Por eso, es importante actuar con responsabilidad, pero también con firmeza. Defender tu derecho a ejercer como madre o padre también es defender el derecho del menor a mantener ese vínculo.

Sentirte apartado de tus hijos sin motivo puede generar frustración, impotencia y mucho dolor. Pero no estás solo. En MGP Abogados te ayudamos a actuar desde la legalidad, con empatía y con un objetivo claro: recuperar el contacto y proteger tus derechos como progenitor.

Si estás pasando por esta situación, este puede ser el momento de ponerle freno.